La primera opinión.

A veces no hay cosa que más odie que el silencio. Ese que se produce desde que le das al botón amarillo de Amazon (el que pone tu manuscrito en órbita) o, cuando el libro sale por editorial, desde el día "D" designado por ellos, hasta que alguien no conocido comenta en voz alta qué le ha parecido la lectura.
Sí, tu sabes que a tus amigos y lectores cero les ha gustado un montón (te quieren y será muy difícil que manifiesten lo contrario y, si no es así, jamás te lo dirán; no está en su ADN); sabes que ahí fuera hay lectores para todos y que habrá a quien le toque el corazón y pase unos momentos embebido en la historia. Pero, también sabes que no todo será dulce, que habrá momentos malos, que se dirán cosas que no querrás oír (en la crueldad y el daño la raza humana está verdaderamente especializada) y otras, las menos, que, aunque duelan, sí te servirán para avanzar. Por eso, ese silencio es terrible, porque tú lo que quieres es saber, tantear si tu trabajo ha servido de algo. Y pasan las horas, los días e incluso las semanas, y te vas encogiendo de miedo un poco a cada momento... Hasta ese día: el de la primera opinión.
Si es positiva, caminarás un poco más erguido. Si no... (quién sabe).

Pero, volviendo al silencio, a ese periodo de luto, a esa vigilia que transcurre mientras esperas. Aunque digas que no —quieres aparentar tranquilidad—, cada mañana al levantarte recorres en procesión todos los canales, rastreando cualquier tipo de señal. 
Y el alma se encoge cuando no encuentras nada, cuando pasas sin noticias un día más.

Y, aunque he dicho que a veces odio el silencio, cuando reflexiono, creo que lo prefiero a la fanfarria, al ruido de fondo que tienen algunos escritores. El silencio me agobia porque quiero saber y tomarle el pulso a mi trabajo, no por la necesidad de un baño de multitudes. Creo que eso solo distrae y si lo pienso realmente, prefiero pocas y sinceras (opiniones), antes que un circo a mi alrededor.

Escribir es soledad. Escribir es volcarte en cada línea, es contar tu historia.
Hay que aprender a vivir con el silencio. 

Y disfrutar.



Comentarios

  1. Coincido contigo en que esperar es uno de los peores momentos, sobre todo cuando pasan meses y nadie dice nada. La sensación de invisibilidad es abrumadora y hace que te plantees muchas cosas. Pero bueno, lo importante como dices, es no dejar de disfrutar nunca. Un besico!

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    1. Gracias, Paola.
      Sí, es una sensación abrumadora y cae sobre ti como una losa, en eso tienes toda la razón, pero hay que aprender a vivir con ella (y, si eres capaz, incluso a disfrutarla).
      Besos.

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  2. No me quiero imaginar lo que tiene que ser ... yo tengo un blog, y cada comentario cuenta y lo leo mil veces, analizando sus opiniones , así que ser escritor , pufff no tiene comparación . Desde luego hay que ser valiente para publicar ! Un saludo

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    1. Valentía... No lo sé, quizá sea más probable inconsciencia. Cualquier trabajo que sale a la luz está expuesto a todo, así que tú también eres valiente (o inconsciente).
      Bienvenida, Elizabeth, gracias por comentar.
      Un saludo.

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