A veces me gustaría...

Hay muchas cosas que te hacen disfrutar la vida, pero a veces me gustaría permanecer para siempre en mi mundo perfecto, en mi rincón preferido: la soledad de mi teclado y la hosquedad de un archivo en blanco.

Allí eres quien eres. Nada más, nada menos.
Y no pasa nada si te pierdes en las sombras cuando a tus protagonistas se angustian o su vida se tuerce, o si vives solo días claros, esos momentos felices que a menudo les dejo sentir. Esos son los buenos ratos, los que solo compartes con ellos, los que te hacen sonreír o los que enturbian tus ojos mientras les pones a prueba.
Allí eres el amo. Allí, tú decides.
Y un día cometes el error —o el acierto o la locura, eso depende de cada uno— de salir a la luz (el ruido de fondo es muy atractivo), y entonces te expones a todo: a lo bueno, a lo malo, a lo absurdo, a lo soberbio y a lo pretencioso del mundo.

Y muchas veces, más de las que me gustaría, todavía me pregunto qué me hizo salir a mí de mi zona de confort, de mi refugio, de mi rincón oscuro y protegido.





Comentarios

  1. Me encanta. Y la foto no puede ser más apropiada. Decir tanto con tan pocas palabras.

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