De autopublicación y otros menesteres.

Hace unos pocos días se cumplió un año de la que fue mi última autopublicación (el punto final de la saga Amor y sangre se hizo realidad el 18 de octubre de 2015) y aunque ahora esté probando el amparo del mundo editorial, volver a ponerme en el papel de un editor es algo que no descarto en absoluto. 

Es un camino duro, pero no me puedo quejar. Hay muchas cosas que lo hacen excitante y de las que has de disfrutar: las experiencias, la gente que encuentras, las dudas, la inseguridad, el aprendizaje, la satisfacción personal de un esfuerzo que puedes tocar con los dedos... Todo sirve para curtirte en el oficio. 

No sé si ya es evidente que este post no será una lista de consejos para triunfar como autor indie. Para nada. Si lo que buscas es la fama no sigas leyendo, yo no tengo las claves para encontrarla. Es más si te metes en todo este embrollo debes ser muy consciente de que eres un pez muy pequeño en un mar enorme.  Que te vean es a veces la parte más difícil.


Tampoco pretendo hacer un tutorial sobre la mejor forma de subir tu archivo al gigante amazon, ni como maquetar o corregir, que creo que podría porque he tenido que aprender para que el resultado se viera digno, pero hay muchos por las redes que seguro son mejores que la aportación que yo pueda dar.
Lo quiero es hablarte del camino que he recorrido, de las vivencias y de lo que he crecido como escritora. Y si me lo permites, hasta algún consejo.
Nada más. Nada menos.

Escribir es visceral, nace de muy adentro. Hay personas que lo saben desde su juventud, otras lo descubren siendo adultos. No hay edad. Cuando todas esas vivencias cobran forma y logras canalizarlo, la historia fluye entre tus dedos, pero... ¿te convierte eso en escritor? No pienses que sí, nada más lejos. Necesitas la técnica.
Debes encontrar tu voz, pulir tu estilo y, a falta de un lazarillo con conocimientos profesionales, te toca ponerte manos a la obra y aprender tú solito. No pienses que lo sabes todo porque hayas conseguido poner tus pensamientos por escrito o porque tus familiares y amigos que te hayan leído y piensen que escribes "como los ángeles", probablemente estás en el camino, pero... es solo el inicio.

Respecto a mi experiencia, a veces creo que lo sencillo fue escribir los libros. Corregirlos, maquetarlos y "ponerlos bonitos" para que parecieran lo más profesionales posible se convirtió en un verdadero quebradero de cabeza.
Es cierto que hay quien piensa que no hace falta tanto, que por unas cuantas faltas, unas (muchas) repeticiones, varias erratas y frases sin un verdadero significado no pasa nada. Eres indie y se te perdona.  Disculpa, pero no. Es un trabajo y vas a cobrar por ello, así que ponte las pilas y arréglalo. No me vale que digas que la historia lo vale, si las palabras son tu herramienta de trabajo debes conocerlas a fondo.
Lo mejor en estos casos sería contratar a un profesional, es más, se tiene que aprender mucho a su lado, pero entiendo que cuando empiezas no puedes "invertir", o sí, todo depende de lo grande que tengas el bolsillo o la proyección que le quieras dar a tu trabajo, pero si no puedes, te toca remangarte y ponerte a trabajar: es fundamental que esté bien escrito, sin erratas, sin faltas y que sigas todas las normas que conozcas de la RAE. No lo harás tan bien como un experto, pero debes esforzarte en conseguir dar el 200%.

Y después... toca lanzarse al vacío. 
No te angusties, pero tu trabajo estará al alcance de cualquiera. Sé paciente e intenta ver lo positivo de cada comentario, eso para animarte, pero también lo negativo porque será lo que te ayude a aprender.

En todo este tiempo he conocido gente, gente buena y otra no tanto. He tenido muchas satisfacciones (que un lector te contacte para decirte que tu trabajo le ha hecho suspirar es algo indescriptible) y también decepciones, he sentido dudas y aprendido mucho, he mejorado (creo) y en cada nueva historia me impongo un reto. Y con todo eso me quedo, por lo demás... Sigo aprendiendo.

Y me voy a permitir darte un consejo: lee, lee de todo, especialmente cosas buenas. No pienses que esas lecturas van a influir y prostituir tu estilo: si van a influenciarte que sean los grandes. Que las experiencias que reflejes en tus letras vengan de un mundo rico. Y relee hasta averiguar por qué esa parte te ha gustado tanto, por qué has empatizado con ese personaje o por qué te sentías a gusto en aquella casa. Se curioso, aprende a analizar textos de otros, reseña tus lecturas y aléjate de tus escritos hasta que puedas verlos como si no fueran tuyos. Aprende de lo que hacen los demás y sé cada día más exigente contigo mismo.

Y disfruta, sobre todo eso, pon toda tu alma en cada línea, pon tu corazón en cada historia.



Comentarios

  1. Amén, hermana.
    Precioso artículo :')
    un abrazo fuerte

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  2. Me ha encantado leerte, tienes mucha razón en lo que dices. Actualmente pongo en práctica lo mismo porque, ante todo, me gusta ofrecer calidad. Sobre todo si alguien piensa gastar su dinero para darme una oportunidad como autora. No por ser indie tengo que dejarlo todo como si pareciera que no he tratado el borrador, eso queda muy feo, la verdad.

    Gracias por la entrada ^^

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Hola, Rocío!
      Es importante ya no solo por tus lectores, también por ti, porque es necesario que te sientas orgullosa de lo que haces. Eso vale un montón, así que adelante.
      Un abrazo.

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