De gatos y manuscritos.

No es este un artículo de escritores que tienen, o tenían, gato y viceversa. Sí, viceversa, lo habéis leído bien, somos nosotros, los humanos, sus queridas mascotas. Yo tengo gato, bueno gatos, y a veces escribo, así que me encuentro dentro del círculo, pero no vengo a contaros anécdotas de mis pequeñas bestias. Qué podría, ¿eh? Y además ocupando varias páginas. El tema que me trae a escribir estas letras es lo que nos pueden influir a la hora de escribir.

Es inevitable estar pegado a las teclas y que tu mascota felina se pasee por el teclado, busque juego y diversión mientras tú estás absorto en una escena, o se duerma sobre tus rodillas obligándote a hacer juegos malabares para no dejar un capítulo a medias. Recuerdo que una vez una de mis lectoras cero ante esto: "Aaasszzz" o algo parecido, me puso un asterisco y entre paréntesis el nombre de una de mis alimañas seguido de un interrogante. Sí, gajes del oficio. Quien tenga animalitos en casa entenderá lo que digo. Ellos están ahí y, no sé a vosotros, pero en mi caso se infiltran en las historias de forma natural. 
En la saga, Judith tiene gato, el pequeño Jerry, un callejero con mucho morro que cuando tiene hambre rasca el cristal de su ventana, y en el último de mis trabajos, uno de mis niños adoptados se cuela, con nombre y todo, como secundario de lujo. Sí, Decker, atigrado y elegante, un poco viejo y gruñón y, sobre todo, observador, viene a dar el toque entrañable a una historia sencilla y familiar. 

Decker
No he podido evitar que se acerque a que lo toquen, que se quede pasmado sobre un taburete observando lo que sucede, o que tenga celos porque en ciertos momentos deja de ser el centro de atención. Son cosas que pasan en casa y que, en este caso, han formado parte de la labor de documentación.
¿No es más sencillo escribir sobre aquello que conoces? ¿No consigues así darle un punto más real? 
Siempre he creído que las historias, para que sean creíbles, han de tener "toques" de realidad. Y ya no hablo solo de mascotas, sino de pequeños detalles que nos acercan a nuestro día a día. Parece que a veces los escritores nos olvidamos de esto y buscamos "el más difícil todavía" y algunos libros se convierten en obras de ciencia ficción, donde cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Y ahí viene me pregunta (menudo rollo me he marcado para llegar hasta aquí), ¿agradecéis que las historias de Romántica se sientan creíbles? ¿Qué sean, de alguna forma, algo que pueda pasar? ¿Os acerca a los personajes? O por el contrario, ¿buscáis cuentos de hadas que os evadan de la realidad?
Sé que cada historia tiene su momento, todos hemos leído ciencia ficción alguna vez, pero, ¿no os da la impresión de que en algunas novelas, por mor de la originalidad, la trama es un sin fin de situaciones surrealistas? Yo espero que me sorprendan, que haya giros que me hagan abrir la boca de asombro, pero sobre todo quiero creer lo que pasa entre sus páginas. ¿Y vosotros?

Un beso. Ya me contaréis.
(A lo tonto, a lo tonto os he presentado a un personaje de mi nueva historia... Ains)


Comentarios

  1. Yo nunca buscaré cuentos de hadas.
    Busco historias reales, tanto como escritora como lectora, porque creo que es lo que nos ayuda a conectar con el libro que tenemos entre manos.
    Me gusta meter cosas de mi vida, y que los lectores que me conocen, digan: mira, esto me suena. Aunque luego piensen que la historia es muy Mary Sue. Sé que sabrán apreciarlo, o eso espero.
    Y puede parecer muy egocéntrico, esa especie de ansias por querer ser inmortal en nuestras historias, pero creo que en el fondo es un detalle bonito.
    Porque la escritura tiene mucho de ficción, pero ante todo es realidad, y en todos los cursos de narrativa te dicen lo mismo: has de crear personajes creíbles, historias que se palpen.
    Espero haber ayudado un poco xD
    Un besazooo

    P.D: Soy de las escritoras que no tiene gato, pero a la que le encantaría (pero a mi pareja no :P), por eso los incluyo en las historias.
    Así que te entiendo ;-)

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    1. Hola, Beka!
      Yo nunca hice un curso de narrativa :( pero como lectora es lo que busco: palpar la realidad. Quizá por eso mis historias, aunque traten de vampiros algunas veces, buscan conectar con el día a día, ser de algún modo veraces.
      Los cuentos de hadas, salvo algunos, suelen tener demasiados tópicos.
      Mil gracias y claro que me ayudas, siempre es un placer charlar contigo.
      (Hoy he hablado de gatos, pero hay mil cosas de mí en mis novelas. Y quien me conoce, me lo dice ;) )
      Un abrazo enorme.

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  2. Me pasa igual, quiero un poco de todo, quiero evasión, aventura... (¿y hay mejor aventura que enamorarse?, pero para que realmente me llegue necesito creérmelo, que sienta como posibles a los protagonistas, que me resulten creíbles, sea porque miman a su gato, o se sienten tristes una mañana de lluvia o... por cualquier otra razón. Lo surrealista y los cuentos de hadas también pueden tener su punto, pero en mi caso agradezco esos toques de realidad.
    Muy bonita entrada y bonito gato, Cris. Los dos me habéis hecho sonreír más de una vez y eso también lo agradezco!!! XD Mil besos!!!

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    1. Enamorarse es una aventura enorme!
      Esa realidad yo siempre la he encontrado (y agradecido) en tus libros. Tus personajes son imperfectos y reales, y siempre han conseguido que me crea su razón de ser.
      Cualquier detalle es bienvenido, no solo los gatos :) para situarnos en la realidad y ponernos los pies en el suelo. En el fondo una historia real dentro del género romántico es la más bonita, porque "sientes" que puede ocurrir.
      Mil gracias por acercarte a este rinconcito. Espero que Decker y yo sigamos haciéndote sonreír.
      Te debo miles de abrazos.

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