Nada es lo que imaginas....Capítulo 6

Y seguimos.
Hoy es jueves y hay un nuevo capítulo.




CAPITULO 6


Estaba asustada.
Muy asustada.
Encerrada con un vampiro en una habitación en la que solo había un colchón en el suelo, y un par de sillas.
Según le había explicado su secuestrador, ese era el único cuarto en la casa con cerradura, que estaba totalmente libre de los rayos del sol, y tendría que quedarse allí con él, hasta que llegase su amigo Charles al mediodía.

En realidad el hombre no había intentado intimidarla de nuevo. Habían mantenido las distancias y parecía incluso cordial y comprensivo. Pero era ella la que estaba encerrada con un vampiro y ciertamente, tenía miedo.

Sin quitarse la ropa, su vecino se tumbó en el colchón y se puso de espaldas a ella, dejando espacio suficiente para que pudiera tumbarse a su lado si quisiese, aunque Sandra, en ningún momento había mostrado intención de acercarse.
Se separó del hombre tanto como pudo y apoyó la espalda en la pared, para deslizarse por ella hasta sentarse en el suelo.



_ “Un vampiro… ¿Son de verdad?”
“Esto no está pasando. Tranquilízate Sandra. Cuando despiertes comprobarás que todo ha sido un mal sueño”


Acostumbrado al silencio sepulcral del cuarto, se le hacía extraño escuchar a sus espaldas el corazón desbocado de la mujer y su respiración alterada. 
Pero lo que le tenía totalmente descompuesto era el suave aroma que ella desprendía. Su olor fue lo primero que llamó su atención la primera vez que la vio, y a pesar de que no había vuelto a tenerla cerca hasta hoy, su fragancia había permanecido impresa en su memoria.
Notaba su miedo, su inquietud. Y creyó que lo mejor sería que pasase algo de tiempo, dejando que ella se acostumbrase a su presencia, sin encontrarle intimidante. Por lo que decidió quedarse quieto, intentando no parecer amenazador.
¿Qué iba a hacer ahora? La había amenazado, pero solo porque se asustó ante el hecho de que ella le hubiese delatado.

Que extraño era el mundo a veces. Hace solo unas horas la espiaba por la ventana y fantaseaba con poseerla, y ahora que tenía tras él, no sabía qué hacer con ella. 
 
Cerró y apretó los ojos.
Qué largo y tortuoso se le iba a hacer su confinamiento…




Ni por el oro de mil cofres corsarios iba a acostarse junto a un monstruo. Se quedaría allí, junto a la pared, sin decir nada ni hacer ruido hasta que tuviese ocasión de escapar.

Su vecino le había dicho que podría salir de allí al mediodía, cuando llegase Charles.
Le conocía, era un anciano con el que se había encontrado en numerosas ocasiones, mientras regaba el jardín, cuando salía a correr… incluso ella llegó a pensar que era el dueño de la casa, pero no, no vivía allí, era una especie de mayordomo que se encargaba de mantener la vivienda a punto. Nada más.
Con el viejo tendría más posibilidades de escapar.


Tres horas más tarde, Sandra estaba desesperada.
El sueño y el agotamiento habían estado a punto de vencerla en un par de ocasiones pero había conseguido mantenerse despierta, alerta.
Sin embargo, el hombre no se había movido. Su cuerpo seguía en la misma postura inicial.

A ella el tiempo de confinamiento le estaba pasando factura. En los últimos treinta minutos, se había levantado, sentado, tumbado. Paseado por los escasos cuatro metros cuadrados de habitación que dejaba libre el colchón. Probado las dos sillas. Intentado forzar el pestillo. Planeado golpear al vecino, aunque no tenía con qué. Fantaseado con tocar su atlético cuerpo y con patearle hasta morir….

El miedo había ido metamorfoseando en enojo y a cada minuto se encontraba más frustrada y enfadada.
Quería salir de allí. Necesitaba salir de aquel cuarto.



De espaldas a ella, el vampiro fue consciente de todos sus movimientos. De sus idas y venidas. De su exasperación. Pero optó por quedarse quieto, prefería notar enfado a terror.

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