Nada es lo que imaginas.... Capítulo 1

Primer capítulo de un relato corto que publicaré por entregas en el blog, conforme vaya escribiendo.


"NADA ES LO QUE IMAGINAS"..... Capítulo 1

        

El ruido del motor de un automóvil quebró la tranquilidad de la noche y Sandra abrió los ojos intentando situar el lugar donde el coche había parado, pero no fue hasta que el vehículo cerró su puerta que reaccionó mientras en voz baja murmuraba: _¡El nuevo vecino!

Ya era de madrugada pero Sandra estaba sumergida en la bañera, en la que se estaba dando un baño relajante con sales, para irse a dormir tranquila, después de una jornada de trabajo en casa, escribiendo, pero no pudo evitar sentir curiosidad por lo extraño de la misteriosa llegada a esas horas de la noche. Se envolvió con una toalla y se asomó a la ventana.

Durante toda la tarde, el camión de mudanzas había estado bajando los muebles y los enseres personales del dueño de la casa vecina pero aparte de un anciano que daba órdenes a los operarios, no había visto a nadie.


Sandra vivía a las afueras de la ciudad en una zona residencial. Su casa estaba en una calle tranquila en la que las viviendas unifamiliares rodeadas con jardín, flanqueaban las aceras. La casa adyacente había quedado vacía hacía unos meses y estaba en alquiler. Y ahora, sus nuevos vecinos llegaban para habitarla.
Asomó la nariz por la ventana con curiosidad pero a la luz de las farolas, solo llegó a ver un gran vehículo con los cristales tintados que esperaba a que el motor de la puerta de la verja se abriese. Cuando esta se cerró con lentitud todo volvió a la normalidad. Como si nada hubiese pasado.





_Llegas algo tarde ¿Algún contratiempo?
_No. Un poco de tráfico pero nada más. Mmm la casa no está mal, aunque necesita alguna que otra reparación. He tenido que bajar del coche porque el mando a distancia de la puerta no funcionaba.
_ Si solo es eso….
_ Por lo demás, todo parece tal y como lo comentó la inmobiliaria ¿La habitación del pánico está preparada?
_ Todo listo para tu llegada.
_ Por cierto Charles…. ¿Quién vive justo al lado? Noté que alguien me observaba desde la ventana.
_ ¿La casa amarilla? Ahí vive la escritora. La investigué a fondo y no hay nada interesante. Acaba de cumplir cuarenta y está tramitando su divorcio. Vive sola, no tiene hijos. Tiene un par de libros publicados y al parecer está escribiendo el tercero. Nada más.
_ Está bien. Ya iremos averiguando más cosas. Creo que me voy a descansar, es algo tarde.
_ Pronto amanecerá.
_ Lo sé. Gracias Charlie por adelantarte y prepararlo todo.
_ De nada.




Sandra se estaba secando el pelo en el baño mientras se preguntaba quién sería el enigmático inquilino que llegaba durante la noche, en un vehículo todoterreno de alto standing, con las lunas tintadas.

_”A lo mejor es algún famoso, y no quiere que sepamos que vive aquí” _pensó mientras concentrada cepillaba su larga melena.

_ “Bah, seguro que no lo es, pero estaría bien que alguien le diera vidilla al barrio”
Tras el cepillado procedió al escrutinio rutinario de su rostro. Delante del espejo, comenzó a gesticular intentando encontrar una nueva arruga o marca en su piel que delatase su edad, pero al no descubrir nada diferente pasó a revisar su cuerpo. Sandra estaba un tanto obsesionada por el hecho de haber ingresado en el club de las cuarentonas, pero aunque no era alta, siempre había sido esbelta y delgada. Y gracias a su férrea fuerza de voluntad mantenía su cuerpo de veinteañera, controlando su dieta y haciendo ejercicio a diario.

_ “No estás nada mal” _pensó, _“pero el imbécil de tu marido no debió verte con buenos ojos porque te dejó por una jovencita de veinticinco…” _suspiró.
Con gesto derrotado, abrió el armario del espejo del cuarto de baño y sacó un tarro de crema.
_ “Prevenir, prevenir, prevenir”_ se dijo a si misma mientras embadurnaba su cara con la antiarrugas.

Mientras esperaba que se absorbiese la crema, bajó a la cocina y se tomó un vaso de agua y unas vitaminas para la piel. Volvió al dormitorio y se acostó.
Ya casi amanecía.


















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